martes, 28 de agosto de 2012

Discriminación en el derecho y acceso a la salud a personas LGBTTTI.


Discriminación en el derecho y acceso a la salud a personas LGBTTTI.

Por Enrique Adar Guadarrama Zea, Maestro en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos por la UACM

No existían razones para sospechar que a la altura de 1982 cesaría el ataque cultural, legal, moral y policiaco contra la diversidad sexual, pero también no cabe duda que el régimen heterosexista (es decir, los discursos científicos, religiosos o económicos que lo sustentan) encontró el más insólito de los aliados durante la década de los 80, un virus que fue usado como arma letal contra uno de los grupos que, como ha ido señalándose, de manera más insistente había ido desmantelando las prácticas y las retoricas más opresoras. Y entonces este cáncer rosa, como se le había bautizado alevosamente, dio inicio a un sentimiento de estupor que se volvió miedo y que desencadeno un nuevo grito de ira y organización en el seno de los colectivos gays, lesbianos y trans en todo el mundo.[1] 

El sida fue al mismo tiempo arquitecto de un vasto cementerio, auxiliado por las políticas más retrogradas en materia sexual, educación, salud, empleo[2] y migración; pero también del surgimiento de nuevas estrategias, de nuevas acciones, denuncias y del reforzamiento de los colectivos que integran la diversidad sexual. Se exigieron nuevas campañas de prevención y atención, se combatió el estigma y la discriminación por vivir con VIH o sida, se formaron grupos de presión, se criticó a las compañías farmacéuticas y los controles de certificación, la actuación de los médicos y de las aseguradoras, quienes se enriquecían en base al dolor de millones de seres humanos.

Marta Lamas menciona que por su ceguera homófoba y su sexismo estructural, el Estado ha sido incapaz de hacerse cargo con seriedad y eficacia del sida, de un aparente desinterés político por el cuerpo, el estado ha pasado no a una política informativa y preventiva, sino a un intento de control de la sexualidad, al referirse a que el cuerpo pasa de ser una fuente de placer sexual a ser una fuente de riesgo de muerte, es pensar que el peligro es la sexualidad en sí misma y no un virus que se transmite por ciertas prácticas de riesgo. En vez de iniciar campañas masivas de información preventiva, la actitud del estado frente al sida ha generado un pánico moralista que alienta la homofobia y el rechazo puritano a la sexualidad.[3] 

El Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA) es uno de los más graves problemas de salud en todo el mundo. México y en específico la Ciudad de México no están exentos de esta problemática. Si recordamos, el SIDA es el conjunto de enfermedades que sobrevienen como resultado de la infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH), la diferencia entre uno y otro es que una persona puede vivir muchos años con el VIH y estar asintomático; es decir, sin presentar alguna deficiencia inmunológica. En cambio, el SIDA es la etapa más crítica de la infección por VIH que generalmente se presenta varios años después de la transmisión del virus[4]. Afortunadamente, todas las formas de transmisión del virus de inmunodeficiencia humana son prevenibles, me refiero a la transmisión sanguínea, sexual y perinatal.

Si bien la comunidad LGBTTTI fue en un principio la más afectada, lo que generó estigma y discriminación, actualmente es una de las más informadas, lamentablemente las infecciones siguen aumentando, la situación no se está revirtiendo, los contagios continúan y la población heterosexual con VIH también crece, lo mismo que el aumento de mujeres con VIH, aun y cuando los activistas y defensores de derechos humanos en respuesta al VIH/SIDA consiguieron avances importantes, sobre todo en difundir  información veraz, basada en experiencias científica así como en el empoderamiento y respeto de los derechos humanos, sobre todo en la no discriminación y en el acceso al derecho a la salud de las personas que viven con VIH.  

La lucha contra el sida durante los primeros años no puede entenderse como una acción ajena al marco general de la lucha contra la homofobia.[5]

El VIH, es un virus que entra en el organismo y se reproduce sin causar síntomas por mucho tiempo. Es cuando se dice que una persona es seropositiva a VIH o que vive con VIH; es decir, que tiene el virus pero aún no ha desarrollado la enfermedad. Poco a poco los virus atacan las defensas y dejan al organismo expuesto a enfermedades e infecciones que pueden causarle la muerte. Hablar de una posible muerte y en un principio no conocerse las formas de transmisión del virus generó miedo, sobre todo miedo a convivir con personas homosexuales o bisexuales, pues desgraciadamente la información amarillista de los medios de comunicación, estigmatizó a este sector de la población. 

Afortunadamente, gracias a las personas que defendieron los derechos humanos de las personas con VIH y a los científicos y médicos conscientes de su profesión, hoy conocemos las tres formas de transmisión que son:

1)           por contacto sexual no protegido, al intercambiar semen, líquido pre eyaculatorio,  secreciones vaginales o sangre, con una persona infectada durante las relaciones sexuales.
2)           por vía sanguínea, cuando se realizan transfusiones con sangre infectada o al compartir jeringas y,
3)           por vía perinatal, de una madre infectada a su hijo, ya sea durante el embarazo, el parto o por medio de la leche materna.[6]

En el mismo sentido, debido a las luchas que emprendieron los activistas en la década de los 80’s y 90’s hoy sabemos que quienes pueden adquirir el virus son todos los que se expongan a cualquiera de las formas de transmisión, sin importar sexo, edad, raza o condición social o preferencia u orientación sexual.

Y que la única forma de saber si se tiene la infección es mediante la prueba de detección de anticuerpos contra el VIH, que se hace en el laboratorio con una muestra de sangre[7]. Si están presentes dichos anticuerpos se dice que la prueba es positiva, y la persona es seropositiva a VIH 

El diagnostico de un enfermo de SIDA, es cuando un médico especialista en atender al paciente con VIH o SIDA, con base en los síntomas y mediante un estudio clínico, puede hacer un diagnóstico adecuado. 

Hoy día hay medidas precautorias para evitar la transmisión por vía sexual que es no teniendo relaciones sexuales (abstinencia), o teniendo relaciones sexuales con una sola pareja que no esté infectada y que a su vez sólo tenga relaciones contigo (fidelidad mutua), evitando el intercambio de fluidos corporales mediante prácticas de sexo sin penetración  (Sexo Seguro), o usar una barrera que impida ese intercambio, como el condón masculino de látex o el femenino de poliuretano, que empleados regular y correctamente, evitan el contagio. A la práctica sexual con condón se le conoce como Sexo Protegido.[8]

Para evitar la transmisión por vía sanguínea, y es sólo utilizando sangre que haya sido previamente analizada y esté libre de virus (Sangre Segura). Actualmente existen leyes que obligan a los bancos de sangre, laboratorios y hospitales a analizar toda la sangre que se utiliza en las transfusiones, por lo que es necesario exigir que se cumpla esta disposición y que sólo se utilice Sangre Segura a fin de lograr la reducción en el contagio de enfermedades por la transfusión sanguínea, a prácticamente riesgo cero.[9] 

Aun con lo anteriormente mencionado, sigue existiendo discriminación para las personas de la comunidad LGBTTTI, para donar sangre, ya que estos ciudadanos mexicanos que se declaran abiertamente disidentes sexuales tienen prohibido donar sangre, por ejemplo en la página Instituto de Salud del Estado de México[10], el Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea dependiente de la Secretaria de Salud, del Gobierno del Estado de México, invita a la población en general a sumarse a la Campaña Permanente de Donación de Sangre voluntaria no remunerada señalando entre otros requisitos que se puede donar si no has tenido relaciones sexuales con personas del mismo sexo, una normativa que es discriminatoria y contribuye a proyectar sobre ellos la imagen de que son "peligrosos". 

Desde hace años, los donantes de sangre mexicanos deben rellenar un cuestionario en el que se les pregunta su orientación  sexual, y aquellos que se reconocen homosexuales tienen prohibido donar sangre. Lo que genera humillación en ciudadanos mexicanos disidentes sexuales, ya que donar sangre no debe depender de la orientación sexual. Este miedo a los homosexuales es por ser vistos como personas de vida sexual disipada y que no toman las precauciones necesarias. Lo mismo existen heterosexuales que no se protegen sexualmente. Por lo que se recomienda excluir de los cuestionarios  la(s) preguntas relacionadas a la orientación sexual. Por el contrario sería bueno preguntar detalles sobre sus últimos encuentros sexuales y si éstos fueron o no seguros.[11]  

Es fundamental actualizar la Norma Oficial Mexicana 003SSA2 para la Disposición de Sangre Humana y sus componentes con Fines Terapéuticos porque es discriminatoria ya que dice al pie de la letra:

“5.3 Los candidatos a proporcionar sangre o componentes sanguíneos con fines de transfusión alogénica, se someterán a una valoración cuidadosa, que se registrará en una historia clínica conforme a las disposiciones que señala el apartado C.4 de esta Norma y que permita excluir a los siguientes:
5.3.1 Menores de 18 años y mayores de 65 años.
5.3.2 Los sujetos carentes del uso pleno de sus facultades mentales o aquéllos coartados del ejercicio libre de su propia voluntad.
5.3.3 Los sujetos que a continuación se indican y que, por razón de sus prácticas sexuales o por exposición a condiciones de alto riesgo, tienen mayor probabilidad de adquirir infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana o por los virus de la hepatitis:
a) Homosexuales masculinos;
b) Bisexuales;
c) Heterosexuales con varios compañeros sexuales;
d) Quienes ejercen la prostitución;
e) Farmacodependientes que usan la vía intravenosa;
f) Hemofílicos y poli transfundidos;
g) Ex proveedores remunerados de sangre o plasma;
h) Aquellos con antecedente de haber sido internos en instituciones penales o de enfermedades mentales;
i) Los compañeros sexuales de personas infectadas por virus de la inmunodeficiencia humana o de cualquiera de los individuos que indica este apartado”

Una política o actitud anti discriminación y en busca de la igualdad para todos los ciudadanos es que las autoridades levanten el veto a los miembros de la comunidad LGBTTTI lo más pronto posible, por respeto, para evitar la discriminación, en busca de la igualdad, respeto a la diferencia, respeto a los derechos civiles, sociales, a la ciudadanía plena y a la democracia, como una medida urgente, a fin de que puedan donar sangre si no han mantenido relaciones sexuales en el año precedente o si no se detecta alguna infección que pueda transmitirse a la persona que reciba la sangre donada. De manera que no se impida de forma sistemática la donación a los miembros de esta comunidad que mantienen relaciones con personas de su mismo sexo. Agregando como medida preventiva que se prohíba la donación durante un año a todas las personas (incluyendo a los heterosexuales) que hayan tenido “un comportamiento sexual de riesgo, es decir sin protección”. Y que todos los donantes deban llenar un cuestionario detallado sobre su estado de salud y su vida sexual antes de que se apruebe su condición de donante. Además, que todas las muestras sean analizadas. Esto con la finalidad de levantar esta prohibición que constituye una violación a los derechos humanos, homofobia y una discriminación arbitraria. 

Regresando al tema del VIH, el virus también puede transmitirse por compartir jeringas y agujas sin esterilizar, que hayan estado en contacto con la sangre de un portador del VIH o de alguien que esté enfermo de SIDA, por lo que se recomienda utilizar siempre jeringas y agujas desechables. 

En el caso de las mujeres (heterosexuales, bisexuales o lesbianas) con un resultado VIH positivo y para evitar que lo transmitan a su bebé,  deben recibir asesoría muy completa sobre los riesgos que corren tanto ella como su futuro hijo, de manera que pueda tomar decisiones conscientes e informadas. En México, actualmente existe un medicamento que administrado a la madre durante el embarazo, reduce en forma importante la posibilidad de que el bebé nazca infectado.

No existen otras formas de transmisión del VIH. Está comprobado que no puede transmitirse por el contacto casual o cotidiano como los abrazos, las caricias, los besos, o por compartir utensilios personales (para comer o de baño), ni por nadar en albercas. Tampoco se transmite a través de los animales, ni por las picaduras de insectos, por lo que no hay motivo para la violación de derechos humanos y la discriminación basada en prejuicios. 

Es recomendable realizarse la prueba de detección del VIH, cuando se han tenido relaciones sexuales con penetración, sin el uso adecuado del condón y se sospeche estar infectado. Las personas interesadas en practicarse la prueba de detección del VIH deben acudir a los Centros de Salud donde médicos, psicólogos y trabajadores sociales capacitados, brindan información y evalúan si es necesario o no practicar las pruebas. Ellos mismos son quienes entregan el resultado y sugieren la ayuda adecuada en caso de ser necesaria. 

Es importante recordar que nadie puede obligarnos a realizarnos la prueba del VIH como requisito para entrar a un trabajo o para permanecer en el empleo. Tampoco para ingresar a centros educativos, deportivos, militares o sociales, en ninguna parte del país. Hacerlo constituye una violación a la Norma Oficial Mexicana para la Prevención y Control de la Infección por el VIH.[12]  

Las prácticas y actitudes discriminatorias en contra de las personas que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) o el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), siguen siendo, desafortunadamente, muy comunes en nuestro país, pues ofenden la dignidad de las personas. Sin importar que el SIDA es sólo un problema que afecta principalmente a la salud.

Además de constituir un serio problema de salud pública, el VIH/SIDA es también un problema de derechos humanos. Esto es así debido a que desde el inicio de la pandemia, una serie de prejuicios e ideas falsas contribuyeron a la estigmatización y discriminación pues no se respetan derechos como la vida, la salud, la privacidad, la confidencialidad, la información, a la verdad, a la autonomía, a la libertad, a la intimidad, a un trato, atención médica, acceso a medicamentos  y muerte digna a quienes padecen esta enfermedad. 

Entre muchos otros mitos, la falsa idea de que el VIH/SIDA es una enfermedad que sólo afecta a homosexuales, sexoservidoras, usuarios de drogas intravenosas y personas en situación de cárcel ha reforzado la cultura del rechazo y estigmatización de las personas que viven con VIH o SIDA. Esto, además de contribuir a la violación de los derechos fundamentales y la dignidad de las personas, socava los intentos por detener la epidemia al generar un falso sentimiento de seguridad entre quienes no se sienten parte de estos grupos sociales. 

No todos los disidentes sexuales están infectados o viven con VIH; éste es un mito comúnmente expresado. En realidad el riesgo de exposición al VIH está relacionado con el comportamiento de la persona y no con su orientación sexual. Lo que sí es importante recordar en relación al VIH/SIDA es que puede prevenirse empleando prácticas sexuales seguras y evitando compartir jeringas en caso de drogas inyectables. 

Fundada en estas concepciones erróneas sobre la enfermedad, en México las personas que viven con VIH o SIDA enfrentan múltiples formas de discriminación, las cuales van desde las más sutiles y difíciles de detectar, como las que se expresan a través de la utilización del lenguaje o chistes ofensivos y discriminatorios, hasta las más crudas y evidentes, como la negación de servicios de salud o la negativa de acceso a medicamentos necesarios para la atención, el cuidado de la salud.[13] También pueden perder el empleo pues a muchos trabajadores le aplican la prueba de VIH/SIDA sin su consentimiento y despiden a quienes resultan positivos[14] 

En el caso de los medicamentos es constante su falta o basto tanto en las Clínicas y Hospitales del IMSS y del ISSSTE, así como en los Capacits, aunado a que la aprobación de las drogas o medicamentos tardan años para estar en disposición de las personas con VIH, o de que medicamentos que fueron utilizados y creados para otros fines se han probado en personas con SIDA, es el caso del AZT que fue el primer medicamento retroviral aprobado por FDA, creado en la década de los 60 cómo fármaco contra el cáncer, se abandonó en los 70 por su alto nivel de toxicidad y efectos secundarios; sin embargo en 1987, fue aprobado por la FDA para combatir el SIDA.[15]  

La rápida aprobación de medicamentos indica codicia, sin embargo conforme pasaron los años nacieron grupos de presión principalmente en la Ciudad de México, los cuales se iniciaron como grupos de auto apoyo, ejemplo de ello son el Frenpavhi, Vampavhi, DVVVIMSS, Diversum México, algunos se convirtieron con el tiempo en asociaciones civiles y otros desaparecieron, pero dentro de sus objetivos está la lucha por los medicamentos y una mejor calidad en la atención, así como incidir en las políticas públicas de salud. Dentro de sus estrategias se encontró la difusión de la información a sus compañeros, participar en talleres de defensa de derechos humanos, estrategia y acción política, protestas, manifestaciones, marchas, periodicazos, cerrar avenidas y hospitales, juntas de intermediación con las autoridades, denuncias y quejas, asistencia a las conferencias nacionales e internacionales para manifestar la situación de las personas con vih/sida, estos grupos consiguieron más atención que muchas asociaciones civiles. 

Por otra parte es importante resaltar la discriminación que se da en los planteles escolares por vivir con VIH/SIDA, ya que es reiterada la expulsión de los menores con esta condición. Existe la segregación en los centros educativos públicos y privados la cual no se denuncia ante las autoridades, a fin de evitar mayor discriminación a los niños y adolescentes y sus familias, en algunos casos y una vez que se ha aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo en la Ciudad de México, la discriminación que padecen los niños adoptados por estas parejas sufren de estigmatización asociada a tener un padre homosexual o en otras ocasiones dada la cultura de la discriminación que se da en las escuelas, un escolar homosexual, bisexual puede ser asociado con una persona que vive con vih y padecer discriminación y exclusión, que en ocasiones lo orillan a solicitar su cambio de escuela o no asistir más a clases o incluso pensar y ejecutar el suicidio. 

La discriminación de niños y adolescentes con VIH/SIDA en las escuelas (públicas y privadas) del país es más frecuente de lo que se imagina, asegura la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y subraya que cuando en esos centros educativos se tiene conocimiento de algún caso entre los alumnos, "los maestros o directivos expulsan a los menores o les niegan la inscripción", lo que representa una grave violación a los derechos básicos de los estudiantes, pues se les niega el acceso a la igualdad, la educación, la salud, la legalidad, y, en general, a recibir un trato digno[16]. 

Indefensos por su edad y ajenos muchas veces a la  enfermedad con la que viven, los niños no entiende por qué les negaron asistir a la escuela. La justificación es la siguiente "No sabíamos que tenía SIDA, por eso la aceptamos, pero con los certificados médicos que corroboran su enfermedad no la queremos en la institución, para evitar el contagio de los otros niños".[17] 

Generalmente alguno de los padres de los niños ha fallecido y el otro vive con VIH o SIDA, en algunos casos ambos padres han muerto hace tiempo y los menores pasaron en el mejor de los casos al cuidado de algún familiar, si no es que han sido abandonados a su suerte. Los padres, ante la falta de información de lo que es el VIH/SIDA y cuáles son los derechos de las personas que viven en esta situación, no saben cómo explicarles a los infantes por qué han sido expulsados de la escuela; no saben qué decir, qué hacer o a quién recurrir. 

Cuando en ocasiones los niños regresan a la escuela, no son aceptados en el mismo plantel del que fueron expulsados. Pues se "insiste en que el menor no puede tomar clases", pese a que hay una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que solicita la inscripción.  

Debido al esfuerzo de organizaciones de la sociedad civil que han denunciado el caso, se ha logrado que readmitan a los infantes en otros planteles. No obstante, los menores sienten el rechazo, el aislamiento, el estigma, y la discriminación, lo que puede llegar a agravar su estado de salud. 

Se han presentado cuatro quejas ante la CNDH (Comisión Nacional de los Derechos Humanos), por intermedio de organizaciones civiles, a fin de que ese organismo emitiera una recomendación general a los gobiernos estatales, del Distrito Federal y a la Secretaría de Educación Pública (SEP), para que no ocurrieran más casos. 

El 8 de septiembre de 2004 la CNDH emitió la recomendación general número ocho[18] en relación a esos cuatro casos, ocurridos en Ocozocoautla, Chiapas; en Acapulco, Guerrero; el Distrito Federal, y el de otra menor en Querétaro. 

La CNDH abrió su indagatoria y los resultados de la misma fueron reveladores de la situación: "la CNDH constató la existencia de un número importante de reportes en toda la República, en los que las autoridades educativas han discriminado y estigmatizado, han realizado acciones violatorias de los derechos humanos a menores y adolescentes contagiados con el VIH-sida, al expulsarlos de los planteles escolares por su condición de salud o negarles el servicio educativo por la misma razón. Incluso han dado a conocer entre la comunidad escolar el estado de salud de los estudiantes contagiados, lo cual ha generado que éstos y sus padres sean discriminados y estigmatizados en el ámbito escolar y por la sociedad".[19] 

La CNDH va más allá de este diagnóstico, ya que afirma que las autoridades educativas también han violentado, por omisión, los derechos humanos de los menores que padecen VIH/SIDA, al permitir y tolerar la discriminación, la estigmatización y los prejuicios en el ambiente escolar, tanto en instituciones públicas como privadas, por parte de alumnos y padres de familia. 

Esto impacta a los menores en la manera en que se perciben a sí mismos y provoca en algunos casos depresión, falta de autoestima y desesperación. Esta omisión de las autoridades permite que se arraiguen en la sociedad mitos en torno a la enfermedad y a las personas que la padecen. 

En esta recomendación, se sostiene que "se han presentado pocas quejas de discriminación a menores en las escuelas por padecer VIH/SIDA; sin embargo, la investigación revela que la denuncia de esta grave violación a los derechos de los menores se ve obstaculizada por el miedo a la estigmatización y discriminación que sufren las víctimas". 

La CNDH asegura que la actitud de las autoridades atenta contra un importante conjunto de derechos fundamentales de los niños y adolescentes, protegidos por el sistema jurídico nacional y los tratados internacionales que México ha signado como: El derecho a la igualdad, a la educación, a la legalidad, al trato digno, a la protección que la condición de menor requiere, a la confidencialidad y a la privacidad. 

La discriminación contra los menores seropositivos es, en suma, un triple agravio: segrega a seres humanos en razón de una enfermedad, afecta a los menos capaces de defenderse, que son los niños, y actúa como un factor de intimidación que reduce las posibilidades de la denuncia. La condición del seropositivo es sumamente difícil de sobrellevar en los ámbitos clínico y sicológico; esas circunstancias se agravan en forma significativa si el afectado es un menor; si a ello se agrega el escarnio público y la negación de servicios educativos, la situación vital del afectado se vuelve prácticamente insostenible.  

Una temática de la que casi nunca se habla es el de los disidentes sexuales y la tercera edad. Pues cuando uno es joven le parece que la vejez es algo tan lejano que parece que no existe, pero inexorablemente se hace presente. Ser anciano no es algo negativo; se puede vivir con dignidad en la tercera edad. Sin embargo, ¿qué pasa cuando estas bajo la dependencia de otras personas que no tienen el más minino interés y conocimiento sobre la orientación sexual de las personas? En los asilos de ancianos generalmente les mencionan que si ahora se hizo maricón, que si se han vuelto locos, que ya no están para esas cosas, les niegan sus prendas favoritas en el caso de los travestis, viven en el abandono y sin visitas familiares, vuelven a ser prisioneros. 

Se debe asimismo trabajar para que se permita la visita de amigos o parejas de pacientes lesbianas, gay, bisexuales, transexuales e intersexuales que se encuentren hospitalizados, así como, en caso de ser necesario, que sus parejas tomen decisiones sobre la atención médica a la persona. No es sólo que se haya reformado el Código Civil para que se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo, también debemos pugnar porque no se siga negando a las personas de la comunidad LGBTTTI que se encuentren hospitalizadas, la visita de amigos o parejas, e incluso, que se tome en cuenta a la pareja al momento de tomar decisiones médicas porque ser su familiar  o cónyuge del paciente. Las parejas de los pacientes tendrán poderes legales en las decisiones médicas que afecten a los enfermos. 

Hay que asegurar legalmente que los hospitales respeten los derechos de los pacientes a elegir a sus visitantes y que los centros médicos no discriminen a sus pacientes por su orientación sexual o su identidad de género. Estas medidas beneficiarían a los disidentes sexuales en la Ciudad de México y el resto del país, que frecuentemente son separados de sus compañeros, quienes pueden haber pasado junto a ellos décadas de su vida y sin embargo no pueden estar junto a la persona a la que aman, ni actuar como sustituto legal si su pareja ha quedado incapacitada. 

Es muy importante que se protejan los derechos de  seguridad social. Para que esto sea posible, el Congreso de la Unión debe reformar la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social y la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, con la finalidad de proteger a todas las familias, independientemente de cómo estén conformadas.  Con la finalidad de que sean asegurados los cónyuges de trabajadores homosexuales, lesbianas, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales o intersexuales que requieran del servicio médico  para atenderse de cualquier enfermedad o intervención quirúrgica que requieran. Por eso no debe haber pretexto que valga para negar a los trabajadores homosexuales recién casados en la capital del país, el derecho a afiliar a sus respectivos cónyuges, con la finalidad de que tengan derecho a pensión y a servicios médicos. 

Otra rama de la medicina que tiene relación con los disidentes sexuales es la psiquiatría, la cual fue y en algunos lugares continua siendo un instrumento para oprimir a los que son diferentes, a los que difieren del mundo heterosexista, androcentrista, homófobo y misógino, muchas veces el dictamen de un médico psiquiatra fue utilizado para descalificar o recluirlo en una institución psiquiátrica, muchas veces ignorando las necesidades de los oprimidos, aun cuando la homosexualidad se eliminó de la lista de desórdenes mentales en 1973 por la Asociación Americana de Psiquiatría[20] y el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió definitivamente la homofobia de la lista de enfermedades mentales[21] por lo que se debería poner en libertad a aquellas personas que fueron recluidas en una institución psiquiátrica a causa del travestismo o de  transexualidad. 

En cuanto a si aún siguen existiendo las supuestas curas o terapias de salud en base a electrochoques o las reprogramaciones sexuales forzosas para modificar la conducta de los disidentes sexuales, estas pseudo curas deben ser denunciadas y erradicadas. 

[1] Mérida Jiménez  Rafael M. Op. Cit. p. 29

[2] González Amador Roberto, Despide HSBC a un empleado “por ser portador del VIH”, en La Jornada, sección sociedad y justicia, México, viernes 30 de mayo de 2008 en http://www.jornada.unam.mx/2008/05/30/index.php?section=sociedad&article=049n1soc consultado el día 4 de diciembre de 2010

[3] Lamas Marta. “Cuerpo: diferencia sexual y género” , editorial Taurus, primera edición 2002,  tercera reimpresión 2008, México, p. 82
[4] , Inter-Parliamentary Union, Onusida, PNUD (Programa de las Naciones Unidas  para el Desarrollo) Medidas para dar respuesta al VIH/SIDA, Manual para parlamentarios No. 15, pp. 249-250. 2007.
[5] Mérida Jiménez Rafael M.  Op. Cit. pp. 29-30 
[6] Ídem.
[7] Organización Mundial de la Salud, Ministerio de Sanidad y Consumo, Dirección General de Planificación Sanitaria de España, Recomendaciones para la prevención y control de infección con VIH, mayo de 1986, pp. 9-10.
[8] Censida, Prevención, Trípticos. “Información básica sobre el SIDA”, Tríptico informativo sobre las preguntas más comunes acerca del VIH/SIDA, , Cfr. http://www.salud.gob.mx/conasida/ 08/08/2011
[9] Los bancos de  sangre de todo el país están regidos bajo una legislación que desde hace 15 años no ha sido actualizada. La Norma Oficial Mexicana 003SSA2 establecida para la disposición de sangre humana y sus componentes con fines terapéuticos, fue aprobada en 1993 y su última actualización es de 1994.
[10]El Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea dependiente de la Secretaria de Salud, del Gobierno del Estado de México, invita a la población en general a sumarse a la Campaña Permanente de Donación de Sangre voluntaria no remunerada http://salud.edomexico.gob.mx/html/article.php?sid=425 consultado el día 26 de febrero de 2011, a las 14:30 pm.
[11] La Norma Oficial Mexicana 003SSA2, Norma Oficial Mexicana para la Disposición de Sangre Humana y sus Componentes con Fines Terapéuticos. 
[12] NOM-01-SSA2-1993. Para mayor información puedes acercarte a Censida, en el D. F., al Programa de VIH de la Ciudad de México (la Clínica Especializada Condesa). 
[13] Comisión Nacional de los Derechos Humanos.  La Discriminación ante el Sida (Folleto) México.

[14] Farías Ocampo América. “Discriminan a seropositivos en VW, Bimbo, HSBC y el Palafoxiano: Comité Orgullo de Puebla” en NotieSe en La Jornada de Oriente, Puebla, Pue., mayo 12 de 2010. http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=3879 consultado el día 2/abril/2011

[15] Mérida Jiménez Rafael M. Op. Cit. pp.196-198. 
[16] Ballinas Víctor.Documenta la CNDH los abusos; ya existe una recomendación para todas las entidades y la SEP, Reiterada exclusión en escuelas de menores contagiados con VIH”, en  La Jornada, Sección Sociedad y Justicia. México, D. F. Martes 5 de octubre de 2004.
[17] Ídem.
[18] Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Recomendación General No. 8, Sobre el caso de la discriminación en las escuelas a menores portadores de VIH o que padecen SIDA, tomado el día 26 de febrero de 2011 a las 15:26 pm. de la página http://www.cndh.org.mx/progate/vihsida/OtrosDocumentos/RecomendaciónGeneral08.pdf, México, 2004.
[19] Ídem.
[20] Mérida Jiménez  Rafael M. Op. Cit. p. 112
[21] Castañeda Marina. La nueva homosexualidad, Editorial Paidós, 1ª edición, (México, 2006) p. 25.

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