lunes, 20 de agosto de 2012

Discriminación por orientación sexual en lugares públicos, vivienda y transacciones comerciales.


Discriminación por orientación sexual en lugares públicos, vivienda y transacciones comerciales.

por: Enrique Adar Guadarrama Zea, Maestro en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos por la UACM


“Sólo dentro de un pueblo puede un ser humano vivir como ser humano entre humanos (si no quiere morir de agotamiento)” (Hannah Arendt)[1]

Ser gay, lesbiana, bisexual, transgénero, transexual, travestí o intersexual no solo tiene que ver con el derecho a la intimidad; tiene también que ver con la libertad a ser públicos, a ser simplemente quienes son. Significa luchar contra la opresión diariamente: homofobia, racismo, misoginia, los insultos de los hipócritas religiosos y el propio auto odio y la discriminación internalizada la cual ha sido enseñada meticulosamente.

Afortunadamente en la Ciudad de México la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles del Distrito Federal [2] protege contra de la discriminación en: acceso a lugares públicos, transacciones comerciales y vivienda. Algunos ejemplos de lugares de acceso público donde la discriminación por orientación sexual está prohibida incluye lugares donde se proporcionan bienes y servicios, como: restaurantes, salas de cine, tiendas, campamentos, organizaciones, escuelas, hospitales, centros culturales, museos.

La Ley para el funcionamiento de establecimientos mercantiles del Distrito Federal,[3] en su Capítulo III (De las obligaciones de los titulares de los establecimientos mercantiles, que menciona en su artículo 9°)

Los Titulares, tienen las siguientes obligaciones:
IX. Permitir el acceso a las instalaciones a todo usuario que lo solicite, respetando el orden de llegada con excepción de aquellos que requieran una membrecía;
X. Prestar el servicio de que se trate a toda persona que lo solicite, sin discriminación alguna, salvo los casos de personas en evidente estado de ebriedad, bajo el influjo de estupefacientes, o que porten armas, así como a los menores de edad, en términos del artículo 78 fracción I en cuyos casos se deberán negar los servicios solicitados. Para cerciorarse de la mayoría de edad, el titular del Establecimiento Mercantil está obligado a pedir identificación oficial con fotografía que acredite la mayoría de edad de los concurrentes;
XI. Los titulares de las Licencias de Funcionamiento Tipo B deberán colocar en el exterior del Establecimiento Mercantil, un letrero visible que señale “en este establecimiento no se discrimina por motivos de raza, religión, orientación sexual, condición física o socioeconómica ni por ningún otro motivo” incluyendo para quejas, los teléfonos de emergencia y dirección de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal;
Artículo 10.- Queda prohibido a sus Titulares y sus dependientes realizar  o participar en las siguientes actividades[4]
VIII. El maltrato o la discriminación a las personas que reciban el servicio, por parte del personal que labora en dicho establecimiento
Sin embargo existen otras formas de discriminación, por ejemplo la ley no considera a los clubes privados o escuelas operadas o mantenidas por instituciones religiosas o seculares.

En cuanto a la vivienda, las personas quedan protegidas contra la discriminación en la compra o el alquiler de bienes raíces. Esto quiere decir que el propietario de una casa, agente de ventas o alquiler de bienes raíces o vendedor no puede negarle poner a su disposición, mostrar, reservar, vender o alquilar una casa, apartamento habitacional o propiedad comercial por motivo de cualquier suposición o conocimiento real de su orientación sexual. En cuanto a las transacciones comerciales, las personas están protegidas contra la discriminación, incluidos los acuerdos de licencias, ventas, compras o alquileres de bienes, servicios o información.

Sin embargo se han ido creando o formando guetos, debido a que a los disidentes sexuales se les niega frecuentemente la vivienda, estos se van formando porque  la vida para los disidentes sexuales es psicológicamente tan opresiva en un vecindario heterosexual que tienden a vivir en barrios aparentemente más tolerantes, pero estos acaban teniendo características de un gueto.

Pero tan pronto como se establece que un barrio es “gay”, los alquileres y los precios de las viviendas aumentan. Aquellos que los explotan como consumidores saben que pagaran más de lo que es justo, aun cuando no son personas acomodadas, esto por tener la comodidad psicológica que supone vivir entre los “suyos”.[5]

Por lo cual es muy importante no conformarse con guetos, debe existir la visibilidad en los lugares públicos, en las casas, los trabajos; Carl Wittman menciona que los guetos alimentan la explotación, los propietarios se encuentran con que pueden cobrar alquileres exorbitantes sin que pase nada, a causa del área limitada en la que es segura para vivir abiertamente.[6]

Si no se es dueño de la vivienda en el gueto, el capitalista hará dinero con los disidentes sexuales que rentan una vivienda dentro del área del gueto.


[1] Mérida Jiménez Rafael M. Op. Cit.  p. 175
[2] La Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles del Distrito Federal, Publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal del 28 de febrero de 2002 No. 28.
[3] Publicada siendo Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador.
[4] Carbonell Miguel, Ley para el funcionamiento de establecimientos mercantiles del Distrito Federal y disposiciones complementarias, Editorial Porrúa, 1ª edición actualizada, (México, 2004) pp. 6-10.
[5] Mérida Jiménez Rafael M. Op. Cit. p. 87.
[6] Ibídem. pp. 63-64.

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