martes, 28 de agosto de 2012

Religión y discriminación a disidentes sexuales


Religión y discriminación a disidentes sexuales.

Por Enrique Adar Guadarrama Zea, Maestro en defensa y promoción de los derechos humanos por la UACM

Es importante aclarar que las diversas religiones tienen diferentes concepciones en relación con la sexualidad, sobre reglas que se refieren a con quién se pueden unir sexualmente y con quien no, de ahí la regulación del matrimonio y la prohibición de determinadas prácticas sexuales, lo cual ha influido en la historia de la cultura en México. 

En la época prehispánica, en contextos rituales, según Guilhem Olivier, eran los sacerdotes los que podían representar a diosas y vestirse como ellas. Así, entre los tarascos de Michoacán, el sacerdote poseído por la diosa Cuerauáperi se ponía ropa de mujer. Entre los mexicas, sabemos de sacerdotes que ostentaban los atavíos de Chalchiuhtlicue, la diosa del agua, o de Llamatecuhtli, la diosa de la Tierra, mientras que otro vestía la piel de una mujer sacrificada que personificaba a la diosa Chicomecóatl, “Siete Serpiente”, diosa del maíz.[1]

Ahora bien, ¿acaso existían deidades vinculadas directamente con prácticas homosexuales o de travestismo? Obviamente, no faltaron cronistas que atribuyeron a las deidades nativas, inspiradas por el diablo, el origen del “pecado nefando”. Entre los dioses mexicas, vale la pena examinar el caso de Tezcatlipoca, dios del destino, que estaba asociado a prácticas sexuales reprobadas y aparece en los mitos como deidad transgresora; sin embargo su relación con la homosexualidad es más ambigua, se dice que estaba asociado en los mitos cosmogónicos con los gigantes, de quienes se afirmaba que practicaban la antropofagia y la sodomía.[2] 

Guilhem Olivier, dice que al parecer, todas las deidades prehispánicas tenían en mayor o menor medida aspectos femeninos y masculinos a la vez. Según las fuentes, personajes como Cintéotl (el dios del maíz) o como Metéotl y Mayahuel (deidades del maguey) se presentan sea como dioses o bien como diosas. Existen imágenes femeninas de Tláloc, el dios de la lluvia, y representaciones tanto masculinas como femeninas de la deidad de la luna Tecuciztécatl. En caso de Tezcatlipoca, sus aspectos lunares podrían explicar el tipo de insultos que recibía. Algunos mitos indígenas actuales presentan a este dios lunar como un travesti. Por último, durante la fiesta huey  tozotli, “gran vigilia”, se sacrificaba a una india y vestíanla de blanco y poníanle el nombre del demonio a cuya honra se hacía la fiesta que se llamaba Quetzalcóatl y luego trasquilaban la india como hombre. Si bien Tezcatlipoca, ser lunar por excelencia, puede presentar aspectos femeninos, Quetzalcóatl, su “gemelo divino”, aparece claramente aquí bajo el aspecto de una mujer cuyo cabello era cortado como el de los hombres.[3] 

Actualmente para aquellos miembro de la diversidad sexual que son religiosos existe una opción el grupo ecuménico llamado la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, originalmente fundada en la ciudad norteamericana de los Ángeles en 1968 por el reverendo Troy Perry, que tiene 200 capítulos en once países, la Iglesia en México tiene, además de en la Ciudad de México, capítulos en Guadalajara y Cuernavaca.[4] 

Un ejemplo claro de discriminación son las declaraciones del cardenal mexicano y ex ministro de salud en el Vaticano, Javier Lozano Barragán, quien afirmó “que los homosexuales y transexuales jamás entrarán al Reino de los Cielos, y que todo lo que va contra la naturaleza ofende a Dios” realizó estas afirmaciones al portal de Internet italiano “Pontifex Roma”, aunque precisó: “Esto no lo digo yo, sino San Pablo”, sin embargo no lo excluye de responsabilidad pues él lo repite, aunado a ello menciona que “no se nace homosexual, sino que se vuelve la persona, por motivos de educación, por no haber desarrollado la propia identidad en la adolescencia” frases que consideramos ya superadas, pues cada persona es libre de elegir sobre su cuerpo y sobre su conciencia. 

Menciona además: “Tal vez no son culpables, pero actuando contra la dignidad del cuerpo, por supuesto  que no entrarán en el Reino de los Cielos. Todo aquello que consiste en ir  contra la naturaleza y contra la dignidad del cuerpo ofende a Dios”[5]. Por nuestra parte creemos que la Iglesia y sus voceros, están despegados de la realidad mundial, en un atraso científico y social; es una iglesia anquilosada lejana a los seres humanos y a la realidad del siglo XXI, o es que son voceros directos de Dios, pues atentar contra la naturaleza es el celibato sacerdotal, impuesto por la Iglesia a sus ministros, así como solapar a los cientos de sacerdotes pederastas. Como dice el periodista Sergio Sarmiento “Siempre me ha sorprendido la facilidad con que algunos pretenden  convertirse en voceros  de Dios, Si Dios existe supongo que es un ser infinito fuera de la comprensión incluso de los más sabios entre los mortales. Alguien que pretenda convertirse en vocero de Dios, y que piense que sólo él puede explicarnos la voluntad divina, estaría cometiendo el pecado capital de la soberbia”.[6]  

Otro ejemplo es el movimiento social y religioso dedicado a “curar” o “convertir” a los homosexuales, incluye iglesias, clínicas y asociaciones privadas, según ellos proveen herramientas para comunicar efectivamente el mensaje de liberación de la homosexualidad a través del poder transformador de Jesucristo, consideran a la homosexualidad como patológica, pecaminosa, peligrosa e indeseable, y desde su punto de vista no es innata, pues argumentan que la gente no nace, son que se hace gay, por lo que el homosexual escoge serlo, por lo que si esto es así entonces también puede dejar de serlo, con psicoterapia, lecturas, arrepentimiento, raciones, fuerza de voluntad y apoyo familiar y comunitario puede curarse, sin embargo existen muchas críticas a esta supuesta curación o terapia de conversión, pues no tuvo verificación externa, por lo que la terapia de conversión es falsa, pues la homosexualidad no es ninguna patología, ni física ni mental en palabras de la American Psychological Association, quien señala que la homosexualidad no es ninguna enfermedad, por lo que no requiere tratamiento y no se puede cambiar, opinión compartida por la American Psychiatric Association y la Organización Mundial de la Salud.[7] 

No todo ha sido negativo en cuanto a las opiniones de los líderes religiosos, ya que Don Samuel Ruiz, Raúl Vera y Miguel Concha Malo han dado muestras de apoyo a las personas de la diversidad sexual, además se han destacado por su  trayectoria en defensa de los derechos humanos de las poblaciones más vulnerables de México y por sus grandes aportes a la creación de una cultura de respeto a estos derechos.

[1] Guilhem Olivier, Entre el “pecado nefando” y la integración. La homosexualidad en el México antiguo, Revista Arqueología Mexicana, Vol. XVIII, Núm. 104, revista bimestral, Editorial Raíces S.A. de C. V. México, julio-agosto de 2010, pp. 58-64.
[2] Ídem.
[3] Ídem.
[4] Álvarez-Gayou Jurgenson. Op. Cit. pp. 68.
[5] “Homosexuales no van al cielo: iglesia”, OVACIONES, número 21789, año LXII, sección política, página 3, México, jueves 3 de diciembre de 2009.
[6] Sarmiento Sergio. JAQUE MATE, Gays, abstenerse, en periódico Reforma sección Opinión, México, viernes 4 de diciembre de 2009, p. 14.
[7] Castañeda Marina.  La nueva homosexualidad, Editorial Paidós, 1ª edición (México, 2006) pp. 125-127.

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